Periódico El Higuamo

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Testimonio: “La sexta vez que Dios salvó mi vida”

Por Víctor Ml. Pérez Quiñones
En los primeros días del mes de febrero del año 1965, después de ser bombero, del Equipo de Rescate, Tocador de corneta en la Banda Lisa; ser Scouts, de la Cruz Roja y ya casado y con dos hijos, decido ingresar a la Marina de Guerra (hoy la Armada Dominicana), tenía 22 años.

Los exámenes prácticos y teóricos los realicé en "Los Astilleros de Haina de la M. de G., junto a otros 126 aspirantes (reclutas).

Fue un 14 de febrero de 1965, cuando el primer grupo de "enganchados" a la M. de G., en total 127 partimos desde Haina hacia la base naval de "Las Calderas", de la provincia Peravia (Baní).

Llegamos como a las 6 de la tarde de ese 14 de febrero a la base de Las Calderas, dos semanas después llegó un segundo grupo de reclutas, eran como 100.

Recuerdo que de SPM sólo estábamos yo y mi compañero en los bomberos, Víctor Julio Harrigan, a quien apodaban "Domplin" (EPD), llegó a capitán de corveta.

Con varias semanas pasando centro, como yo iba con especialismo, porque era buzo o submarinista, pues mi entrenamiento era especial, iba para el equipo élite de la M.d. G., "Los Hombres Ranas", que comandaban el comandante petromacorisano, Manuel Ramón Montes Arache, líder constitucionalista en la revolución del 24 de abril del 1965, quien hace unos pocos años falleció.

Yo me sentía contento, pero me levantaban una hora antes que a los demás, y hacer mis entrenamientos en las frías aguas del Mar Caribe, esto aparte de que tenía que hacer otros entrenamientos rutinarios muy fuertes.

La disciplina era sumamente rígida. Una noche ya en los dormitorios oigo a alguien tocando guitarra y cantando melodías cristianas. Salí del dormitorio (que no debía hacerlo) y me fui donde un sargento cristiano que cantaba y tocaba la guitarra.

A partir de ese momento todas las noches me "fugaba" y me iba a cantar con el sargento varón de Dios, hasta que me descubrieron y me castigaron. A partir de ese momento, comenzó mi disgusto y empecé a portarme mal en los entrenamientos. (yo canté en varios coros, de SPM incluyendo el Patria de Yan Freeman), el del doctor Albis Cuevas Mota, y el de la iglesia metodista episcopal.

Recuerdo que varias veces me ponían a recoger las hojas caídas de los árboles, todo tipo de basura y a darle 20, 30, 40 y hasta 50 vueltas a los cocoteros, matas de coco), que las hay en cantidades en la base naval de Las Calderas.

Todo esto motivó a que me llamaran la atención ante un oficial llamado "El Ejecutivo". Llegó el momento que ese oficial del que no recuerdo su nombre, me dijo que qué era lo que me estaba pasando.

Le contesté que ya no quería estar en ese lugar, y, deseaba estar en mi hogar y en mi pueblo, con mis dos hijos, mi madre y mi padre de crianza ya fallecidos (Ramona Quiñones Quezada y Joaquín Sánchez (a) Firpito y mis dos hermanas Angela María (Curruta) y Carmen Sánchez Quiñones.

El oficial de la M. de G., me dijo que esa institución no era relajo, ni cosa de muchacho, sino para hombres y que la hoy Armada Dominicana, había hecho una inversión conmigo.

De todas maneras continuó mi disgusto y estaba desesperado por salir de allí; en una oportunidad tomaron todos mis datos para gestionar mi salida, pasaron unas semanas, y una mañana estando yo en la fila para el desayuno, desde la oficina del Ejecutivo llamaron unas 5 personas (incluyéndonos a mí), por las bocinas.

Cuando llegamos a las oficinas me informaron que la M. de G., había decidido "darme de baja", lo mismo que a otros 5 reclutas, pero éstos había sido sacados, porque después de investigarlos, comprobaron que había sido guardias o policías y cancelados por malas conductas.

Casi al mediodía, yo no tenía un centavo, pero un camión de la M. de G., que iba para los Astilleros de Haina, nos llevó y desde Haina con 10 pesos que me regaló un oficial, entonces viajé a la capital Santo Domingo, y de ahí tomé una guagua de "La Experiencia" y regresé a mi pueblo SPM con mi familia.

Al cabo de casi dos meses, el 24 de abril de 1965, estalló la revolución constitucionalista y luego me enteré, de que de los 127 jóvenes que se alistaron en el grupo, murieron 124, cuando fueron llevados a sofocar un alegado motín por los alrededores de Radio Televisión Dominicano (yo estaría en ese grupo), pero mi Dios me sacó y me salvó.

La Marina de Guerra, tenía en ese entonces como jefe de estado Mayor, al contralmirante Rivera Caminero, que se unió a los militares de la Base Aérea de San Isidro, comandados por el general golpista contra el gobierno de Juan Bosch, en 1963, Elias Wessin y Wessin.

Ahora sé que mi Dios (Jehová), me sacó de la Marina para que no me mataran. Porque Dios ha tenido un propósito conmigo, desde que me puso en el vientre de mi mamá, y a inscrito mi nombre en el "Libro de la Vida", para ser salvo por gracia de Cristo Jesús. Amén.

Espere la 7ma. Vez que Dios salvó mi vida.