Periódico El Higuamo

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Dios cambia el rumbo de un profeta y salva a un necio rey

El Señor Jehová llama al profeta Jonás a una misión y le imparte instrucciones de algo aconteció en Ninive (hoy Iraq), ya que la maldad es en extremo al Señor Jehová ha tomado la decisión de destruir a este pueblo.

El profeta oye la voz del Señor y huye a otro lugar, aborda un barco para ir lejos de la presencia del Señor. El Señor trastorna el plan del profeta y levanta en alta mar una tempestad tan grande que la tripulación entra en un estado de desesperación que tuvieron que arrojar todo lo que tenían en el barco para, así salvar la embarcación, porque el mar se embravecía mas, el Señor quebranta al profeta y es arrojado al mar y un gran pez toma a Jonás y ya en el vientre del pez, lo primero que hace es invocar el nombre del Señor.

El Señor oye y perdona al Rey y salva al pueblo. Así como Dios cambió el rumbo del profeta y al necio Rey perdonó, así también puede suceder contigo, acéptale como tu salvador. La consecuencia de la desobediencia es muerte La Biblia habla que la paga del pecado es la muerte.

Hacia dónde va este mundo sin Cristo, como podemos ver estos días, es como si estuviéramos viviendo en los tiempos de Ninive o Sodoma y Gomorra o en el tiempo de Noé, el hombre se ha apartado de las cosas buenas y ha tomado el camino del mal, asi como el gran pez tragó a Jonás, sucederá lo mismo con este mundo.

Amigo lector antes que se quebrante el cántaro que es tu vida, escapa y ven a Cristo, antes que sea demasiado tarde.

Amigo lector para que te produzca un cambio en tu vida, tienes que obedecer la palabra de Dios. (Mire como está el hombre, actualmente de espalda a Dios desde arriba hacia abajo no hay quien busque a Dios y no se dan cuenta que ese gran pez, que es el mundo y su vanidad y su deseo pecaminoso, se lo está tragando, que el único que puede liberar de ese gran pez es el Señor Jesucristo, pero el hombre no quiere acudir al único instrumento de vida.

La presencia de Jonás en Nínive creó un impacto tan grande que cuando el Rey escuchó a Jonás creyó a la palabra y se levantó de su trono pidiendo clemencia por su alma y por su pueblo dando orden para que todos se humillaran y se arrepintieran de su mal camino.